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lunes, 19 de marzo de 2007

El día del padre

Hoy es el día del padre! Qué bien! (Con sarcasmo)

Me he levantado, le he dado un beso a mi abuelo y le he felicitado el día. La verdad es que lo he hecho más por alegrarle el día que porque realmente sintiera que tenía que hacerlo. Mi abuelo es mi sustituto paterno, y como desde pequeño me he criado con él, le sigo llamando Papa.

Es un buen hombre, muy trabajador y daría lo que fuera por su familia, pero nunca hemos llegado a conectar. Antes de jubilarse apenas tenía tiempo para verle, ya que salía a las 7 y volvía a las 21, y ahora que se ha jubilado es peor todavía, porque está en el pueblo haciendo una casa, aunque no sé muy bien para quién, porque ya últimamente apenas vamos... El día que no esté haciendo algo, ya no estará entre nosotros, él es así.

Siempre que he necesitado algo me lo ha proporcionado, pero esto únicamente se limitaba a darme pasta o a ayudarme a hacer cosas como la caseta del telescopio, el patinete... , pero poco más he compartido. Con él he aprendido a manejar todo tipo de herramientas que me han ayudado a tener una visión más rica de todo, así no sólo tengo buen coco, sino que también soy un manitas.

Me resulta muy triste que cuando comemos en familia y todos son tan felices, yo me siento mal, como que aquello no encaja con la realidad, como que hubiera gato encerrado. No sé, pero en esta casa las cosas son así. Ya no sé si me quiero largar a Madrid por mi carrera o por dejar todo esto, yo creo que son ambas.

La verdad es que ahora es cuando más hablo con mi familia de diferentes cosas, pero siempre tengo que dar yo el paso y ellos no saben cómo responder, me ven más como a un extraño, o como a un rival, que como a un miembro de la familia. Siempre que discutimos, al final no importa el tema que sea, acaba en lo mismo, "que si tú siempre tienes que tener la razón...", da igual si mis argumentos son buenos o no, la cosa es ir en contra mía. A veces pienso que sería mejor ser un tonto y no tener ni juicio ni opinión de nada...

He llegado al punto de pasar de involucrarme más con ellos, en especial con mi madre, porque siempre lo acabo pasando mal, por H o por B. Cada vez me aislo más: me cierro en mi cuarto, apenas hablo con ellos; me molestan de veras. Supongo que tal vez por la situación que he vivido, soy capaz de desconectar de todo lo que me rodea, y eso me ayuda a concentrarme más fácilmente, aunque también hace que a veces me quede completamente absorto, o sólo me quede en detalles y no en la situación general. Desconecto del mundo.

Luego encima hablo con mi tía y me dice: a ver si te crees que esto sólo pasa en esta casa...; pues que triste es. Decían por ahí que se sentían ser la oveja negra, yo la verdad es que no siento ni ser oveja.